viernes, 10 de abril de 2009

Reconstruyendo la torre de Babel

Este ambicioso proyecto distó mucho de la reconstrucción física de la torre, fue en realidad su espíritu el que intentaron revivir. La idea era ardua pero sencilla, buscar para cada palabra la “mejor palabra” entre todos los idiomas, para ello se convocó un congreso mundial de la lengua que crearía un idioma universal.
El recinto estaba lleno de toda clase de personas, cada país elegía como conformar su delegación y por lo tanto se encontraba entre las filas tanto académicos expertos en la lengua como artistas populares y ciudadanos comunes y corrientes.
Al principio el debate fue un tanto complicado, todos querían hacer su aporte e intentaban convencer a los demás de que en su idioma era mejor, pero poco a poco los ánimos se fueron calmando y empezaron a escuchar los argumentos de todos los participantes.
Efectivamente en algunos idiomas las palabras sonaban mejor, en otros tenían mas fuerza, se sentían más, o simplemente resultaban más simpáticas o más graciosas.
El francés disputaba con el italiano el monopolio de las palabras de amor, el alemán se había ganado la mayoría de las de enojo, el portugués tenía muchas divertidas y así cada idioma conformaba una pequeña parte del nuevo lenguaje universal.
Estaban por concluir el nuevo diccionario cuando el debate comenzó a subir de tono: no podían definir una palabra para decir “PAZ”. El tranquilo ambiente se transformó, volaban hojas y biromes por el recinto, una nueva lucha por la paz había tomado dimensiones bíblicas. Al grito de peace los delegados estadounidenses se lanzaban sobre los compañeros latinoamericanos quienes respondían con paz. Por su parte el sector de medio oriente iba al choque mientras se oía salam y shalom. Paix,pace,frieden, ya no había vuelta atrás, la escaramuza había echado a perder todos los logros del congreso dejando un saldo de 340 delegados heridos, 583 diccionarios rotos, 392 gomas de borrar perdidas y 25 escritorios destrozados. Luego, cada cual retorno a su país y nadie volvió a hablar sobre el proyecto.
La historia ha quedado en el olvido así como todos los avances que se habían logrado, resta la reflexión que deja a la luz un triste mensaje, probablemente sea que para cada uno la paz tiene un significado distinto o que se la alcanza de otra manera, lo cierto es que mientras así sea, aunque lo hagan en ingles, dos extranjeros jamás estarán hablando el mismo idioma.