Desde el origen de los días los hombres han buscado la formula de la vida eterna. Para ello probaron con brebajes magistrales, fuentes de agua milagrosa y hasta con la misma sangre cristo.
Él estaba convencido de que la respuesta debía ser algo muy distinto, esta idea se había transformado en su único objetivo y pasaba los días intentando resolver el enigma. Luego de pensar por mucho tiempo creyó haber encontrado la mayor quimera: “si logro que una persona jamás se olvide de mi, viviré por siempre en su recuerdo”.
Salió disparado a la calle dispuesto a enamorar a una mujer, pero al recordar que su compañera también moriría se dio cuenta que su plan debía ser modificado. Ya no bastaba con permanecer en la memoria de una persona, debía ser en la de todas, mientras más sean, más difícil seria que falle.
Fue así como en lugar de intentar enamorar una mujer, intento enamorar a toda mujer que conoció. Tampoco bastaba, trataba de hacerse amigo de todo hombre que se le cruzaran, contaba las mejores historias para caerles bien y los sorprendía con regalos y agasajos.
Con el tiempo su esfuerzo fue rindiendo frutos y llego a ser un hombre muy querido. El momento en que mejor se entero del cariño que le tenían fue justamente el día de su muerte. Una multitud de lo mas diversa se acerco a despedirlo, algunos lloraban, otros contaban anécdotas que él apenas recordaba. Le costaba reconocer a muchos que se jactaban de ser su mejor amigo o mujeres que se presentaban como su amante.
Fue en ese instante cuando se dio cuenta que nadie sabia quien era él realmente, porque tampoco él lo sabia, y es que intentando vivir por siempre se había olvidado de vivir.
Él estaba convencido de que la respuesta debía ser algo muy distinto, esta idea se había transformado en su único objetivo y pasaba los días intentando resolver el enigma. Luego de pensar por mucho tiempo creyó haber encontrado la mayor quimera: “si logro que una persona jamás se olvide de mi, viviré por siempre en su recuerdo”.
Salió disparado a la calle dispuesto a enamorar a una mujer, pero al recordar que su compañera también moriría se dio cuenta que su plan debía ser modificado. Ya no bastaba con permanecer en la memoria de una persona, debía ser en la de todas, mientras más sean, más difícil seria que falle.
Fue así como en lugar de intentar enamorar una mujer, intento enamorar a toda mujer que conoció. Tampoco bastaba, trataba de hacerse amigo de todo hombre que se le cruzaran, contaba las mejores historias para caerles bien y los sorprendía con regalos y agasajos.
Con el tiempo su esfuerzo fue rindiendo frutos y llego a ser un hombre muy querido. El momento en que mejor se entero del cariño que le tenían fue justamente el día de su muerte. Una multitud de lo mas diversa se acerco a despedirlo, algunos lloraban, otros contaban anécdotas que él apenas recordaba. Le costaba reconocer a muchos que se jactaban de ser su mejor amigo o mujeres que se presentaban como su amante.
Fue en ese instante cuando se dio cuenta que nadie sabia quien era él realmente, porque tampoco él lo sabia, y es que intentando vivir por siempre se había olvidado de vivir.
